Existen una gran variedad de fuentes de financiación externa que las empresas deben conocer para saber cuál es la que mejor puede adaptarse a su estructura económica y necesidades.

La financiación externa de una empresa se define como la capacidad de obtener recursos económicos mediante terceros ajenos a la propia empresa. Este modelo es imprescindible para el desarrollo y crecimiento de empresas y emprendedores.

La financiación externa siempre va a realizarse en función a unas condiciones pactadas con anterioridad y aprobadas por ambas partes. Estas condiciones se reflejarán en un contrato. Existen tres tipos de financiación externa en función del origen de emisión:

  • Instrumentos de capital: se basan en la emisión de un contrato por parte de la empresa, que se pacta con una participación mínima de los activos empresariales a cambio de dinero. Se conoce como emisión de bonos o acciones.
  • Instrumentos de deuda: contratos que representan el dinero prestado, el cual debe ser devuelto al acreedor en un futuro y tiene un coste que equivale a una tasa de interés fija o variable. Son operaciones realizadas con un ajeno a la empresa. Dentro de estos encontramos:
    • de deuda bancaria: crédito de inversión, préstamos, factoring, pagarés de empresa, etc.
    • de deuda emitidos por empresas: bonos u obligaciones, o bonos cupón-cero.
  • Instrumentos híbridos: se combinan las características de ambos. Son obligaciones que contrae la empresa, que aportan a su beneficiario el derecho de poder reclamar su conversión en participaciones en capital de la empresas o acciones. Algunos ejemplos podrían ser obligaciones convertibles o la emisión de acciones rescatables.
Categorías: Financiación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *