El periodo de carencia es una cláusula del contrato que permite al deudor del préstamo poder diferir el pago durante un periodo de tiempo.

Podría definirse, de una forma más simplificada, como el tiempo que transcurre, desde que la persona recibe un préstamo, hasta que comienza a pagarlo.

Este tipo de cláusula suele estar disponible en las primeras fases del contrato, donde la situación económica es más delicada debido a los numerosos gastos que el cliente debe afrontar.

Hoy en día, cualquier préstamo incluye el periodo de carencia en el contrato. Sin embargo, suele dirigirse hacia personas que no tienen unos ingresos regulares cuando surge la necesidad de financiación. Se puede recurrir a él, tanto para montar una nueva empresa, como para pagar una carrera universitaria. No es exclusivo para organizaciones.

Tipos de periodos de carencia

El periodo de carencia de un préstamo puede pedirse en cualquier momento, en especial, cuando el cliente no sea capaz de pagar las cuotas periódicas. Según la cantidad de dinero que se deja de pagar existen diferentes tipos:

  • Carencia parcial: solo se devuelven los intereses del préstamo.
  • Carencia total: no se paga nada durante un tiempo determinado, es decir, no pagan ni los intereses ni se amortiza capital.

Solicitar un periodo de carencia supone un respiro para el cliente, ya que permite posponer ciertas obligaciones hasta que su economía se estabilice. Sin embargo, no todo son ventajas. Esta cláusula encarece el préstamo porque se alarga el periodo de amortización, provocando que los intereses se sigan produciendo durante más tiempo.

Categorías: Financiación

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